Al día siguiente, me desperté en el sofá y acudí a apagar el despertador que estaba en el dormitorio. Es hora de ir al trabajo, de modo que, tras el tiempo del viaje, me encuentro nuevamente frente a mi escritorio. Llaman a la puerta, me comunican que hoy habrá reunión de trabajo durante el almuerzo.
En ese preciso instante, una división razonablemente organizada de moléculas interaccionan entre sí para convertir la composición de otra molécula en una sustancia, que percibida por mis células, conducen a conferirme una sensación profundamente desagradable.
A la hora del almuerzo, acudo al comedor donde se encuentran mis compañeros de trabajo. Conforme me aproximo a la mesa en la que éstos se habían sentado, me doy cuenta de que había cuatro personas. Todos iban vestidos guardando un código de vestimenta propio del trabajo. No obstante, cada uno elegía a su voluntad ciertos detalles como el color de su corbata o de su camisa. Para hablar entre ellos, utilizaban ostentosos ademanes mediante su expresión facial y sus manos y, en especial, reían con gran frecuencia. Esta forma de expresión atribuía instintivamente seguridad y decisión a las palabras que pronunciaban.
Analizando en detalle a cada uno, pude observar que uno de ellos no presentaba la misma conducta, pues se encontraba cabizbajo y aparentemente desconectado del resto de compañeros. Agaché mi mirada hacia sus manos y comprobé que se encontraba manipulando un teléfono móvil. Justo en ese momento dejó de utilizarlo y lo colocó encima de la mesa. Acto seguido profirió una carcajada por el reciente comentario del compañero que se encontraba justo en frente, reincorporándose de este modo al juego dialéctico dominante.- Hola, ¿qué tal? -- Les dije mientras me sentaba junto a ellos.
- Hombre, dichosos los ojos -- Comentó el que en ese momento se encontraba hablando, interrumpiéndose a sí mismo.
- ¿Cómo te va la vida? -- Añadió, mientras esbozaba una mueca preparada para la ocasión.
La ocasión estaba caracterizada por el carácter antisocial que mis compañeros percibían generalmente de mi conducta, lo cual no se encuentra en sintonía con las directrices principales establecidas para las interacciones laborales.
-- Continuará...
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