Quizás un error habitual es escribir lo que uno piensa mientras escribe y escucha música, porque las ideas que más gusta escribir suelen venir cuando no hay oportunidad de escribirlas. En mi caso, podría anotar esas ideas cuando me vienen y después publicarlas cuando tenga tiempo.
Hablando de cosas de infancia y de recuerdos, e ignorando lo anterior, es para mí un verdadero placer incluir la siguiente caja de música en la que se puede escuchar un gran tema (para mí) de Chuck Mangione
llamado “Children of Sanchez”.
Este tema me trae muchos recuerdos pues mi padre lo ponía muchas veces cuando yo era pequeño; siempre me ha sonado muy bien pero nunca lo he “mirado” de frente. Ayer, no sé por qué, me dio por buscarlo por Internet y volverlo a escuchar; entonces descubrí que es una gran obra musical y me encanta.
Tengo la sana costumbre de dedicar tiempo a las cosas que me gustan, como escribir lo que pienso o escuchar buena música; pese a que tengo poco tiempo por mi trabajo y cada vez tendré menos.
Me gusta mi trabajo, pero no es eso todo lo que me gusta. Cumplo con mi trabajo, ¿por qué no iba a cumplir con otras cosas que me gustan?.
Haciendo un claro uso positivo de la reflexión anterior, ayer venía en el tren de vuelta de trabajar y mientras escuchaba música pensé en las épocas que van sucediéndose en la vida y cómo lo que estoy viviendo ahora iba a dejar de ser de alguna forma u otra mañana. Es triste ver como cada época tiene su tiempo y después se acaba para no venir más (o al menos no de la misma forma); siendo cada época especial e irrepetible.
Me planteé por qué las épocas se acaban y me di cuenta de que acaban porque dejas de hacer ciertas cosas para empezar a hacer otras distintas. La pregunta es: ¿y por qué se dejan hacer ciertas cosas?. La respuesta creo que es que se dejan de hacer porque ya deja de ser lo suyo hacerlas, bien por que ya no te apetece, bien porque las circunstancias lo imponen.
Así que, como reflexión final, quizá lo más importante es no perderse cada época de la vida con tonterías que no van a ninguna parte; hay que sentirse limpio por dentro y disfrutar con una sonrisa cada momento. Yo creo que al final de la vida mirarás hacia atrás y si has disfrutado de cada época, de cada momento, te inundará la gran felicidad de morir en paz contigo mismo.
Me despido hasta otra ocasión.
Saludos,
Gualberto.
Hablando de cosas de infancia y de recuerdos, e ignorando lo anterior, es para mí un verdadero placer incluir la siguiente caja de música en la que se puede escuchar un gran tema (para mí) de Chuck Mangione
Este tema me trae muchos recuerdos pues mi padre lo ponía muchas veces cuando yo era pequeño; siempre me ha sonado muy bien pero nunca lo he “mirado” de frente. Ayer, no sé por qué, me dio por buscarlo por Internet y volverlo a escuchar; entonces descubrí que es una gran obra musical y me encanta.
Tengo la sana costumbre de dedicar tiempo a las cosas que me gustan, como escribir lo que pienso o escuchar buena música; pese a que tengo poco tiempo por mi trabajo y cada vez tendré menos.
Me gusta mi trabajo, pero no es eso todo lo que me gusta. Cumplo con mi trabajo, ¿por qué no iba a cumplir con otras cosas que me gustan?.
Haciendo un claro uso positivo de la reflexión anterior, ayer venía en el tren de vuelta de trabajar y mientras escuchaba música pensé en las épocas que van sucediéndose en la vida y cómo lo que estoy viviendo ahora iba a dejar de ser de alguna forma u otra mañana. Es triste ver como cada época tiene su tiempo y después se acaba para no venir más (o al menos no de la misma forma); siendo cada época especial e irrepetible.
Me planteé por qué las épocas se acaban y me di cuenta de que acaban porque dejas de hacer ciertas cosas para empezar a hacer otras distintas. La pregunta es: ¿y por qué se dejan hacer ciertas cosas?. La respuesta creo que es que se dejan de hacer porque ya deja de ser lo suyo hacerlas, bien por que ya no te apetece, bien porque las circunstancias lo imponen.
Así que, como reflexión final, quizá lo más importante es no perderse cada época de la vida con tonterías que no van a ninguna parte; hay que sentirse limpio por dentro y disfrutar con una sonrisa cada momento. Yo creo que al final de la vida mirarás hacia atrás y si has disfrutado de cada época, de cada momento, te inundará la gran felicidad de morir en paz contigo mismo.
Me despido hasta otra ocasión.
Saludos,
Gualberto.