domingo, 17 de enero de 2010

Culpabilidad Humana

¿Qué culpa tiene un ser humano cuando actúa por instinto?, ¿qué culpa tiene cuando se comporta según sus gustos y atracciones irracionales?

¿Qué culpa tiene cuando insulta o falta el respeto a alguien, cuando se mete en la intimidad de otros, cuando es infiel a su pareja?, ¿qué culpa tiene cuando no se comporta éticamente?

No se suele pensar en una escala cuantitativa de culpabilidad. Pensemos ahora nosotros en una escala: 0 es ninguna culpa y 100 total culpa (por ejemplo).

Muchos seres humanos se empeñan en asignar una culpabilidad exactamente de 100. Consideran que si un ser humano infringe los valores morales o éticos, o no se comporta inteligentemente, es debido únicamente a que no ha sido capaz de contener sus sentimientos y actuar según la razón, pudiendo evitarlo.

Muchos otros seres humanos, aunque menos, se empeñan en asignar una culpabilidad de 0 (o muy cercana a 0), pues opinan que el ser humano es en el fondo un animal irracional, y cualquier comportamiento de este tipo está perfectamente justificado y, por tanto, excusado.

Ni una postura ni en otra, muchos seres humanos, según cada uno su forma de pensar, experiencia y creencias, asignan con rigor un valor arbitrario de culpabilidad para las acciones o comportamientos que consideran incorrectos.

Sin embargo, lo cierto es que no se conoce actualmente una fórmula que permita asignar la culpabilidad de un ser humano de forma correcta, objetiva y justa. ¿Por qué no se conoce dicha fórmula?, ¿acaso existe?

Bien, imaginemos ahora a un animal (un ser completamente irracional), por ejemplo un cocodrilo. ¿Alguien le asignaría algo de culpabilidad si nos acercamos para darle de comer y nos devora el brazo entero?, ¿alguien pensaría que el animal ha podido evitarlo y no ha querido?

Ahora imaginemos el caso contrario, una máquina (un ser completamente racional), por ejemplo un coche, un teléfono o un ordenador. Nadie asignaría culpabilidad a la máquina, sino a quien la ha construido. Aunque algunas personas sí que culpan a las máquinas de las acciones que realizan, pero eso es otro debate.

¿Por qué tanto en el caso de los animales como en el de las máquinas no hay duda sobre la culpabilidad y en el caso de los seres humanos no encontramos ninguna fórmula correcta?

Sin duda la respuesta se encuentra en la naturaleza de cada ser. En el caso del ser humano, se combinan componentes racionales e irracionales. Por tanto, el objetivo es descubrir el grado de influencia que de forma natural tienen ambos componentes entre sí.

Parece que físicamente el componente racional se encuentra en la corteza cerebral de los seres humanos, y ésta tiene una determinada interfaz con el resto del cuerpo que es el sistema nervioso. No cabe duda de que supone un esfuerzo para el ser humano superar las indicaciones que el sistema nervioso envía a la corteza cerebral, o lo que es lo mismo, supone un esfuerzo superar con la parte racional las órdenes procedentes de la irracional.

La cuestión es cuantificar este esfuerzo que existe, es real y es completamente natural. Si este esfuerzo fuera conocido, sería exacta y únicamente de lo que debe depender la culpabilidad de un ser humano.

Ahora bien, aunque puede ser más o menos complejo obtener una medida de dicho esfuerzo, lo peor es que dicho esfuerzo pueda ser variable para cada ser humano. Entonces, se hace bastante más elevado el coste de cuantificar el esfuerzo, pues debe hacerse para cada individuo.

No obstante, en cualquier caso, sólo mediante la cuantificación de dicho esfuerzo se puede obtener una fórmula correcta, objetiva y justa para la culpabilidad humana.

Gualberto.