¿Cuánto vale tu trabajo? Yo ya lo he dicho muchas veces, cuánto más esfuerzo más recompensa, a menos esfuerzo menos recompensa, es completamente natural.
Si te dedicas a trabajar en una misma cosa, cada vez te supondrá menos esfuerzo, porque con el tiempo el cuerpo se adapta y necesitas menos esfuerzo para hacer lo mismo. Por tanto, siempre que te dediques a lo mismo, cada vez deberías cobrar menos por ello, pues te cuesta cada vez menos hacer tu trabajo.
Pero yo no puedo cobrar cada vez menos, porque cuanto más recompensa tengo más me acostumbro a tener, en mayor nivel de vida me sitúo. Por tanto, una de dos, o trabajo en lo mismo pero produzco el doble, o el triple; o bien, me dedico a otra cosa.
No está mal que produzca el doble o el triple, porque me supone el mismo esfuerzo que me suponía al principio cuando aun no estaba habituado a mi trabajo. Y por supuesto, no es adecuado comparar a dos personas que cobran lo mismo y una de ellas produce el doble o el triple que la otra. No, no se debe comparar lo que producen, sino la cantidad de esfuerzo que invierten.
Por otra parte, sin embargo, si me dedico a otra cosa, comienzo empleando gran esfuerzo y obtengo gran recompensa.
Muchas personas que ostentan altos cargos dicen: "Mi sueldo es muy alto, pero es que mi trabajo exige una gran responsabilidad". Generalmente, estas personas se esfuerzan muy poco, porque para llegar a un alto cargo, se requiere gran experiencia, y la experiencia no es más que la adaptación del cuerpo al tipo de trabajo. Los cuerpos de estas personas están ya bien adaptados y necesitan poco esfuerzo para hacer su trabajo. Por tanto, la gran recompensa que reciben debe deberse a la responsabilidad que deben asumir.
Entramos por tanto en el terreno de la evaluación de la responsabilidad. ¿Cuánto vale tu responsabilidad? Cabe pensar que debería valer más cuanto mayor impacto negativo tengan las consecuencias de tus decisiones. Habitualmente se asocian grandes responsabilidades a decisiones estratégicas, y menores responsabilidades a decisiones tácticas. Cualquier decisión relacionada con un objetivo es tan valiosa como cualquier otra, porque todas son imprescindibles para el éxito. Y pongo un ejemplo:
¿Qué es más importante el coche o la gasolina?
Si el objetivo es desplazarse, tan importante es una cosa como la otra. Lo que ocurre es que habitualmente se le asigna más importancia al coche. Y yo pienso que será porque el esfuerzo para conseguir el coche es mayor que el esfuerzo para conseguir la gasolina. Así que si tienes el coche, ya tienes mucho más camino hecho que si sólo tienes la gasolina. Pero ambos elementos son imprescindibles y, por tanto, igual de importantes.
En conclusión, todas las decisiones que afectan a un objetivo son igual de importantes, luego la responsabilidad de tomar cualquiera de estas decisiones debe ser la misma, por tanto la recompensa obtenida por ello también lo debe de ser. Así que las personas que se esfuerzan poco no tienen ninguna razón cuando se excusan en que tienen mayor responsabilidad. Lo justo y natural sólo es: a mayor esfuerzo, mayor recompensa.
--Gualberto