martes, 30 de octubre de 2007
Un adulto
Imaginemos un caso en particular: un adulto que siente amor por otra persona y, a la vez, sabe que esa persona quizá pueda hacerle daño, o quizá no se lo haga nunca.
La reacción natural de los seres vivos ante lo que les vaya a hacer daño es huir o, por el contrario, enfrentarse a ello. En resumidas cuentas: desconfiar y estar a la defensiva por lo que les pueda ocurrir. Y entonces, ¿cómo iba el adulto a depositar su plena confianza en la otra persona si ésta quizá pueda hacerle daño?. Súmese a esto que un adulto, cuando ama enteramente a otra persona, está “desnudo” y es, por tanto, más vulnerable aún.
Por otra parte, si el adulto no deposita su completa confianza en la otra persona, ¿cómo iba a amarla con plenitud?.
Esta situación, la cual es bastante real y frecuente, se presenta en algunas ocasiones como un sin vivir. Quizá el adulto acabe rogando a la otra persona que le prometa que nunca le hará daño, incluido el no abandonarlo (lo cual está tipificado como uno de los mayores daños posibles, junto a los engaños o el adulterio).
Algunas personas adultas pueden conocer en su interior un modo de llevar esta situación, disfrutando plenamente del amor y, a la vez, estando preparado para acometer un posible daño de la otra persona. Aunque personalmente pienso que esta situación, a la larga, no es sostenible y el adulto no podrá soportarla por siempre.
Otras personas adultas pueden no tener ni siquiera constancia de un modo de sobrellevar la situación, calificándola de imposible. Pero, desgraciadamente, en la vida, antes o después, con una cosa o con otra, se presentan nuevas situaciones en las que, análogamente, ocurre lo mismo: no hay nada seguro y sin posibles problemas.
Entonces, el adulto se plantea: ¡ojala hubiese estado acostumbrado de joven a sobrellevar lo que no es seguro, a los cambios, a lo que te puede hacer daño!. Pero, desgraciadamente, eso no es fácil de aprender cuando se es joven y, en cualquier caso, la vida, los padres o los amigos, nunca le enseñaron esa lección.
Para concluir, aunque un adulto pretenda hacer adquirir a sus hijos las destrezas que él ha considerado más relevantes en la vida, éstos, por naturaleza, no comprenderán nunca el alcance de dichas destrezas hasta que sean adultos. Por lo que, entonces, quizá sientan que ya es demasiado tarde, otra vez. Por ello, la vida de las personas, sus problemas e inquietudes, aunque pueda parecer exagerado, no evolucionan, sino que se repiten, generación tras generación. Y con ello, sus estilos de vida, su política, su cultura y, en última instancia, su existencia misma.
El hecho de que se repita no es necesariamente malo, no si la vida de una persona trata de que ésta viva sea como sea, según la mejor manera que quiera; la cual acaba siendo la de todos: vivir por y para la felicidad.
Ahora, si la vida quizá fuere una oportunidad para hacer alguna otra cosa diferente, la naturaleza del ser humano es, sin duda, entonces, su mayor lastre para llevarla a cabo. Tanto peso tiene este lastre que, al final, la vida acaba por reducirse nuevamente a lo de siempre. Y así, otra vez, volvemos a describir la vida de las personas.
FIN
jueves, 25 de octubre de 2007
Interacción Mente-Cuerpo (Parte 1)
Bien, vamos a definir lo que es la mente y lo que es el cuerpo, para luego estudiar sus relaciones.
La mente es aquella entidad que contiene nuestra personalidad y nuestra memoria, y que tiene inteligencia y sentimientos. El cuerpo es un conjunto de átomos que organizan moléculas, células, tejidos, órganos y, en última instancia, la parte física del ser humano.
Ya que un ser humano es mezcla de ambas cosas, la primera pregunta podría ser: ¿dónde reside la mente dentro del cuerpo?. A lo que cabe destacar la necesidad que tenemos por que todo quede localizado en algún sitio. Pero la respuesta parece sencilla: en el cerebro; si en alguna parte está la mente es en el cerebro.
Parece entonces lógico pensar en la relación que tiene el cerebro con el resto del cuerpo. Y, sobre todo, ¿basta estudiar la relación entre el cerebro y el resto del cuerpo para comprender la relación mente-cuerpo, o hay algo más?...
miércoles, 24 de octubre de 2007
Sobre el lastre del cuerpo y componer un disco conceptual
Cómo iba yo a contar lo que quiero contar sin saber cómo hacerlo. De algún modo tengo que encontrar la forma, tengo que empezar a escribir.
Me encantaría componer un álbum de música conceptual dedicado a la vida. Más en concreto, haciendo hincapié en las numerosas (quizás infinitas) similitudes entre la vida y la naturaleza de las cosas. ¡Hay tántas analogías que parece que ambas cosas están basadas la una en la otra!.
¡Qué manera de desperdiciar la vida llevo últimamente, si es que aprovecharla tiene algún sentido!.
Sigo insistiendo en que la composición material del ser humano es el mayor lastre para su libre desarrollo intelectual, imaginativo y creativo. No obstante, es muy importante destacar que cuando mayores son las adversidades, mayores creaciones y desarrollos se consiguen.
Por ejemplo, ¿qué tendrá que ver el dolor de espalda, las úlceras en el estómago, el cáncer de colon o la fiebre, con escribir una poesía, leer un libro, dibujar un cuadro, componer música o reflexionar sobre las cosas?.
No tienen nada que ver. Lo primero es un claro incordio para lo segundo.
Lo cual me lleva a pensar en dos posibilidades de por qué esto es así:
Es la mejor forma de constitución para el ser humano desde el punto de vista natural: En este caso, el desarrollo intelectual, imaginativo y creativo (y en sí la personalidad), al encontrarse en continua discordia con la naturaleza corporal; o bien no es algo mitificable ni asciende a ningún grado superior a la materia, o bien sí lo es y no encontramos forma de canalizar o equilibrar nuestra mente con respecto al cuerpo.
No es la mejor forma desde el punto de vista natural, quizá sólo sea una transición, un momento de la evolución: ¡Vaya, qué mala suerte!. Quizá en el futuro la mente se deshaga por completo de los caprichos del cuerpo humano.
Hay que ver lo inspirador que resulta y lo que te cambia la mente escuchar cierta música, ver cierta película, leer cierto libro o leer las letras de ciertas canciones. En mi caso, hoy he leído las traducciones de las letras de las canciones del álbum Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Hace unas semanas leí las del disco Animals, también de Pink Floyd. Ahora quiero decir qué me parecen las letras y no encuentro la palabra que lo describe, porque:
Si digo que son excelentes o geniales, parece que me estoy refiriendo a que están muy bien hechas o muy conseguidas.
Si digo que son muy interesantes o muy curiosas, parece que me refiero a que despiertan la curiosidad, y no es sólo eso.
Si digo simplemente que están tela de bien, ¿a qué me refiero exactamente con que están bien?.
Así que mejor que darle un adjetivo, diré que, cuando escucho las canciones, me hacen sentir muy bien; como si me dejasen completamente saciado, tras lo cual poco me importan los entresijos y quehaceres cotidianos de la vida.
En fin, para ir acabando, ojalá tuviera tiempo para componer letras y música para un disco conceptual que afine lo más posible sobre muchas ideas que tengo en la cabeza desde hace ya muchos años, y que gracias a que las mantengo bien vivas siempre ahí, aún no se han perdido.