domingo, 9 de enero de 2011

Mínima energía

Los electrones de un átomo se sitúan con mayor probabilidad en la región de espacio que les confiere menor energía. Por una causa mucho más general, espero lógica, que aún no he conseguido esclarecer, pero en la que tengo firme convicción desde hace muchos años, esa tendencia a la menor energía de los electrones tiene como consecuencia que el cerebro de un ser humano tienda a acoger con agrado y comodidad las ideas que están en consonancia con las que previamente tiene por válidas desde hace mayor tiempo.

Esto quiere decir que una persona siente mayor desconfianza y rechazo sobre aquellas ideas más diferentes a las que ya posee como verdaderas, especialmente si estas últimas llevan más tiempo siendo verdaderas (más "asentadas") para la persona.

Existen muchos ejemplos que ratifican esto, pero recuerde la época de la Inquisición, en la que se quemaba a aquellos que sostuvieran ideas contrarias. Nótese, no obstante, que hay muchas formas de expresarse, y que una misma idea pudiera transmitirse de forma que "parezca" cualquier otra cosa: es un arma muy poderosa (empleada a menudo por profesores, políticos y vendedores, entre otras profesiones).

Bien, ¿dónde quiero llegar?

Una cosa es la realidad y la naturaleza, y otra "bien" distinta es nuestra percepción de la misma y todos los modelos, teorías y leyes científicas o sociales que producimos.

Ciertamente el tiempo perfecciona las cosas, para bien o para mal, con lo que un modelo, teoría o ley científica puede variar a lo largo del tiempo, debido a nuevas percepciones e investigaciones. La cuestión es: ¿en qué medida se confía en nuevos modelos o ideas si estos son bien distintos a los existentes?

No creo que haya habido ninguna evolución física importante en el cerebro del ser humano en los dos últimos milenios. Lo único que favorece que hoy en dia se tenga una mentalidad científica más abierta es que se conocen más y más casos de que algo que se consideraba verdadero con gran convicción, posteriormente se descubren percepciones que lo refutan. Tal como ocurre en cualquier aprendizaje, al tener más ejemplos, se dispone de una visión más completa de la cosa.

Luego yo creo que la época actual es equiparable a cualquiera de las ya pasadas, pese a tenerse más conocimiento (más ejemplos), ya que mientras que el conocimiento de la naturaleza no sea correcto y completo, se seguirán más y más ejemplos, que contradigan las teorías actuales.

Y vuelvo a la idea principal: yo no digo que los científicos de hoy en día rechacen o desconfíen de un modelo radicalmente distinto al actual, siempre que éste haya sido muy requete-bien probado. La cuestión es que para que el nuevo modelo quede requete-bien probado, hacen falta muchos recursos: dinero, personas, esfuerzo y tiempo. Pero ahí entra la desconfianza de quien toca concederlos, ya que se piensa que el "disparatado" modelo no "merece la pena".

Vendría muy bien una refutación de aquellas ideas que llevan más tiempo sin desmentirse, ya que cada vez se elevan más y más al grado de verdad absoluta. La naturaleza es tan interdependiente, tan ligada entre sí, tal es el entramado de elementos, aspectos, estructuras y funciones, que por más que compliquemos nuestros modelos, siempre serán simplificados.

¡Qué maravillosa es la naturaleza! ¡Debe ser ella, y no otra cosa, nuestro Dios! Inalcanzable, omnipresente, inevitable.

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