Blog Personal de Gualberto
www.gualberto.es/personal
jueves, 29 de marzo de 2012
Razonamientos adversos
Razonamientos adversos. Conclusiones inexactas. Advertencias innecesarias. Convencimientos para satisfacción personal. Generaciones desperdiciadas. Pensamiento que no progresa jamás. Actitud de regresión. Palabras que deshacen la motivación. Bocas que repiten siempre lo mismo. Saciedad en un color bonito.
Tiene que ver con:
filosofía
miércoles, 1 de febrero de 2012
Rhapsody in Blue
Obra original de George Gershwin de 1924, adaptada por Liquid Tension Experiment en su concierto de Los Angeles en 2008. La obra original, clásica, poseía gran influencia de jazz. Esta adaptación, que además le aporta carácter progresivo a la obra, me parece nítida, épica y vibrante ;-)
Tiene que ver con:
música
domingo, 29 de enero de 2012
Otra Vida (Capítulo 2)
Al día siguiente, me desperté en el sofá y acudí a apagar el despertador que estaba en el dormitorio. Es hora de ir al trabajo, de modo que, tras el tiempo del viaje, me encuentro nuevamente frente a mi escritorio. Llaman a la puerta, me comunican que hoy habrá reunión de trabajo durante el almuerzo.
En ese preciso instante, una división razonablemente organizada de moléculas interaccionan entre sí para convertir la composición de otra molécula en una sustancia, que percibida por mis células, conducen a conferirme una sensación profundamente desagradable.
A la hora del almuerzo, acudo al comedor donde se encuentran mis compañeros de trabajo. Conforme me aproximo a la mesa en la que éstos se habían sentado, me doy cuenta de que había cuatro personas. Todos iban vestidos guardando un código de vestimenta propio del trabajo. No obstante, cada uno elegía a su voluntad ciertos detalles como el color de su corbata o de su camisa. Para hablar entre ellos, utilizaban ostentosos ademanes mediante su expresión facial y sus manos y, en especial, reían con gran frecuencia. Esta forma de expresión atribuía instintivamente seguridad y decisión a las palabras que pronunciaban.
Analizando en detalle a cada uno, pude observar que uno de ellos no presentaba la misma conducta, pues se encontraba cabizbajo y aparentemente desconectado del resto de compañeros. Agaché mi mirada hacia sus manos y comprobé que se encontraba manipulando un teléfono móvil. Justo en ese momento dejó de utilizarlo y lo colocó encima de la mesa. Acto seguido profirió una carcajada por el reciente comentario del compañero que se encontraba justo en frente, reincorporándose de este modo al juego dialéctico dominante.- Hola, ¿qué tal? -- Les dije mientras me sentaba junto a ellos.
- Hombre, dichosos los ojos -- Comentó el que en ese momento se encontraba hablando, interrumpiéndose a sí mismo.
- ¿Cómo te va la vida? -- Añadió, mientras esbozaba una mueca preparada para la ocasión.
La ocasión estaba caracterizada por el carácter antisocial que mis compañeros percibían generalmente de mi conducta, lo cual no se encuentra en sintonía con las directrices principales establecidas para las interacciones laborales.
-- Continuará...
Tiene que ver con:
filosofía
domingo, 22 de enero de 2012
When the water breaks
¡Qué tema más grandioso de rock progresivo!
Se trata del tema "When the water breaks" de Liquid Tension Experiment. Con John Petrucci, Jordan Ruddess y Mike Portnoy de Dream Theater y Tony Levin (King Crimson, ...). Concierto de 2008 en Los Angeles (USA). El tema está en dos partes:
Se trata del tema "When the water breaks" de Liquid Tension Experiment. Con John Petrucci, Jordan Ruddess y Mike Portnoy de Dream Theater y Tony Levin (King Crimson, ...). Concierto de 2008 en Los Angeles (USA). El tema está en dos partes:
Tiene que ver con:
música
martes, 10 de enero de 2012
Otra Vida (Capítulo 1)
He decidido marcharme de este planeta. Voy a explorar el universo. No quiero continuar conociendo lo que veo cada día, con más o menos hastío. Sin embargo sé que no puedo abandonar este planeta así como así y menos aún explorar el universo libremente, así que voy a tener que imaginarlo.
No sé concebir la vida tal como se me presenta, mis modelos parecen no encajar, de modo que probaré a concebir otra distinta. No encuentro cómo hacerlo, así que trataré de emplearme bien.
Simplemente salgo de dónde quiera que estoy, cierro los ojos y ya noto el silencio del espacio, la oscuridad. Todo se me hace lejano, no sólo porque no consigo ver nada, sino porque ningún sonido me hace sentirme cerca de nada. No importa, nada me impide estirar mis brazos y piernas, y concentrarme en mi respiración. Con mis ojos cerrados, no pienso en nada, pero sonrío profundamente, mientras un escalofrío invade todo mi cuerpo.
Abro los ojos y la fulminante realidad me regala la imagen del mismo sitio banal en el que me encontraba antes de imaginar: esto no funciona.
¿Será necesario que realmente me vaya de este planeta en una nave espacial? ¿Por qué no me lo puedo imaginar y sentirme exactamente igual? ¿Quizás no pueda porque no sé cómo me sentiría en el espacio? No creo que necesite saberlo, creo que puedo hacerlo.
Cierro los ojos, dejo de pensar y sólo me concentro en mi respiración y en mi sonrisa interior. Permanezco así unos minutos. Me asaltan varias dudas: ¿Por qué hago esto? ¿Es mi imaginación lo único que necesito para viajar? ¿Qué quiero conseguir? No me siento bien, quiero desaparecer. Necesito expresarme, pero de ninguna forma. No quiero estar atado a ninguna forma de expresión, simplemente quiero expresar. ¿Cómo puedo hacerlo? Esta duda me aturde, a la vez que me relaja. Me noto cansado, insatisfecho, pero muy cansado… He escuchado un ruido. Lo ignoro, creo que me estoy quedando tan relajado que ya no percibo ni pienso nada.
Silencio, relax, equilibrio, dulzura. Me he quedado completamente dormido.
Suenan tambores tribales a lo lejos, voces extrañas que repiten lo mismo una y otra vez. Me entrego a estas percepciones.
No encuentro nada familiar en mis percepciones, no controlo la situación, me siento en peligro. Abro los ojos solo un poco, con miedo.
Veo muchos objetos en movimiento, abro un poco más los ojos. ¿Dónde estoy? Parece una estación. Veo extrañas formas moviéndose, se acercan, se alejan, desaparecen y vuelven a aparecer. ¿Son personas? Presto atención para poder comprender qué son.
Lo que veo son seres de diferentes colores, materiales y formas, algunos de ellos cambian de un aspecto a otro. No parece caótico, sino que hay una aparente relación entre sus aspectos. Presto atención durante un tiempo.
Esto me resulta familiar. ¿Dónde he visto esto antes? Tras pensarlo detenidamente me doy cuenta de que estos seres no son otra cosa que intenciones. Parecen expresiones desnudas de intenciones naturales. Es llamativo ver cómo intenciones con colores y formas tan diferentes a otras parecen guardar una relación tan estrecha, mientras que otras tan parecidas parecen encontrarse casi completamente desconectadas.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Siento miedo, no puedo moverme. Abro los ojos sobresaltado y ante mí se presenta sin escrúpulos el mundano paraje en el que me encontraba al principio. No siento que haya sido un sueño cualquiera, tenía la completa sensación de estar despierto.
Mi mundano paraje lo formaban en aquel instante un escritorio, un ordenador, una ventana y una moderna puerta gris. Me levanté de la silla y salí por ella. Una vez fuera, estuve hablando de trabajo con unos compañeros, con los cuales acostumbro a usar un importante filtro para mis pensamientos y sentimientos, que transforma deliberadamente lo que pienso y siento en otra cosa bien diferente, la cual comunico. Unido este hecho a que cada uno interpreta cosas diferentes de cada mensaje, apenas tiene que ver lo que pienso con lo que las otras personas creen que pienso.
Una vez practicada esta actividad mental diaria, almuerzo, tomo el metro y regreso a casa. Nadie me espera en casa desde que mi mujer murió hace ya varios años. Abro la terraza y me asomo a la barandilla. Veo a la gente pasar. Miro al cielo, me sobrecoge la sensación de sentir algo distinto, pero al no corresponderse con nada, la sensación desaparece. Regreso al interior de la casa y rebusco en el cajón unos auriculares. Me tumbo en el sofá a escuchar música. La música contiene elementos que la vida no me aporta, sonrío en mi interior y me quedo dormido.
No sé concebir la vida tal como se me presenta, mis modelos parecen no encajar, de modo que probaré a concebir otra distinta. No encuentro cómo hacerlo, así que trataré de emplearme bien.
Simplemente salgo de dónde quiera que estoy, cierro los ojos y ya noto el silencio del espacio, la oscuridad. Todo se me hace lejano, no sólo porque no consigo ver nada, sino porque ningún sonido me hace sentirme cerca de nada. No importa, nada me impide estirar mis brazos y piernas, y concentrarme en mi respiración. Con mis ojos cerrados, no pienso en nada, pero sonrío profundamente, mientras un escalofrío invade todo mi cuerpo.
Abro los ojos y la fulminante realidad me regala la imagen del mismo sitio banal en el que me encontraba antes de imaginar: esto no funciona.
¿Será necesario que realmente me vaya de este planeta en una nave espacial? ¿Por qué no me lo puedo imaginar y sentirme exactamente igual? ¿Quizás no pueda porque no sé cómo me sentiría en el espacio? No creo que necesite saberlo, creo que puedo hacerlo.
Cierro los ojos, dejo de pensar y sólo me concentro en mi respiración y en mi sonrisa interior. Permanezco así unos minutos. Me asaltan varias dudas: ¿Por qué hago esto? ¿Es mi imaginación lo único que necesito para viajar? ¿Qué quiero conseguir? No me siento bien, quiero desaparecer. Necesito expresarme, pero de ninguna forma. No quiero estar atado a ninguna forma de expresión, simplemente quiero expresar. ¿Cómo puedo hacerlo? Esta duda me aturde, a la vez que me relaja. Me noto cansado, insatisfecho, pero muy cansado… He escuchado un ruido. Lo ignoro, creo que me estoy quedando tan relajado que ya no percibo ni pienso nada.
Silencio, relax, equilibrio, dulzura. Me he quedado completamente dormido.
Suenan tambores tribales a lo lejos, voces extrañas que repiten lo mismo una y otra vez. Me entrego a estas percepciones.
No encuentro nada familiar en mis percepciones, no controlo la situación, me siento en peligro. Abro los ojos solo un poco, con miedo.
Veo muchos objetos en movimiento, abro un poco más los ojos. ¿Dónde estoy? Parece una estación. Veo extrañas formas moviéndose, se acercan, se alejan, desaparecen y vuelven a aparecer. ¿Son personas? Presto atención para poder comprender qué son.
Esto me resulta familiar. ¿Dónde he visto esto antes? Tras pensarlo detenidamente me doy cuenta de que estos seres no son otra cosa que intenciones. Parecen expresiones desnudas de intenciones naturales. Es llamativo ver cómo intenciones con colores y formas tan diferentes a otras parecen guardar una relación tan estrecha, mientras que otras tan parecidas parecen encontrarse casi completamente desconectadas.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo. Siento miedo, no puedo moverme. Abro los ojos sobresaltado y ante mí se presenta sin escrúpulos el mundano paraje en el que me encontraba al principio. No siento que haya sido un sueño cualquiera, tenía la completa sensación de estar despierto.
Mi mundano paraje lo formaban en aquel instante un escritorio, un ordenador, una ventana y una moderna puerta gris. Me levanté de la silla y salí por ella. Una vez fuera, estuve hablando de trabajo con unos compañeros, con los cuales acostumbro a usar un importante filtro para mis pensamientos y sentimientos, que transforma deliberadamente lo que pienso y siento en otra cosa bien diferente, la cual comunico. Unido este hecho a que cada uno interpreta cosas diferentes de cada mensaje, apenas tiene que ver lo que pienso con lo que las otras personas creen que pienso.
Una vez practicada esta actividad mental diaria, almuerzo, tomo el metro y regreso a casa. Nadie me espera en casa desde que mi mujer murió hace ya varios años. Abro la terraza y me asomo a la barandilla. Veo a la gente pasar. Miro al cielo, me sobrecoge la sensación de sentir algo distinto, pero al no corresponderse con nada, la sensación desaparece. Regreso al interior de la casa y rebusco en el cajón unos auriculares. Me tumbo en el sofá a escuchar música. La música contiene elementos que la vida no me aporta, sonrío en mi interior y me quedo dormido.
Fin del capítulo 1 -- Gualberto
Tiene que ver con:
filosofía
viernes, 30 de septiembre de 2011
Borroso
Quieres componer música. Se te ocurren algunas melodías
simples y las grabas. Las escuchas varias veces y decides perfeccionarlas un poco,
darle una estructura y añadirle más instrumentos, tanto de acompañamiento como
de adorno. Escuchas el resultado y te gusta, te gusta mucho, y más porque lo
has compuesto tú. Ahora quieres compartirlo con los demás para que te den su
opinión. A unos les parece bien, otros no opinan y a otros no le gusta. Te
desilusionas un poco porque te gustaría que le gustara a la gente. Pero la maravillosa
discrepancia es completamente natural. Te lo tomas con calma y comprensión.
Decides montar un grupo de música para tocar tanto tus
canciones como otras nuevas que surjan del grupo, ya que quieres sentir el
tocar y componer con otras personas. Después de convencer a los que serán miembros de tu
grupo de que la idea de montarlo es buena, empezáis a quedar. Cada miembro
tiene sus gustos y prioridades y en la práctica no es exactamente lo que habías
pensado en tu idea de grupo: a unos no le gustan tus melodías, a otros no le
gusta tu objetivo, otros tienen muchos quehaceres y no tienen apenas tiempo,
y otros simplemente son, en general, de otro parecer. Pero la maravillosa
discrepancia es completamente natural. Te lo tomas con calma y comprensión.
Ahora reflexionas: ya que te fastidia que a los demás no les
gusta lo que haces, y si les gusta, no te ayudan a hacerlo; lo que
quieras hacer, por tanto, debes hacerlo sólo y no compartirlo con nadie. Y ahí podemos acabar,
porque esa es una solución al problema.
Pero tras un tiempo creando cosas y disfrutándolas tú solo, te
sientes aislado, incomprendido, denostado y olvidado. Y un buen día
vuelves a tener la inocente idea de compartir otra vez, pero ahora sólo aquello que más te gusta de lo que has creado, porque quieres ofrecer algo que seguro debe
gustar a todo el mundo. Y cuando lo ofreces, compruebas que naturalmente no es
así y, en consecuencia, la decepción es ciclópea. Sientes hastío por la
naturaleza humana.
Notas entonces que te estás desplazando, haciéndote
borroso, porque comienzas a opinar de ti mismo como si opinaras de los demás.
Es como si te estuvieras acostumbrando a observarte a ti mismo para comprobar
si lo que ves es digno de lo que tu quieres que sea; y así es. De esta forma, consigues
estar orgulloso de lo que eres y ésta se presenta como una opinión externa a
ti, ya que procede de una observación desplazada de ti mismo. Con lo cual, comienza
a surgir alguien que le gusta de verdad como tú eres y lo que haces. No te
sientes infeliz porque ese alguien seas tú mismo, al contrario, te satisface
plenamente porque es al único al que te debes en tu vida.
Tiene que ver con:
filosofía
lunes, 19 de septiembre de 2011
Simple y rápido
¿Existe una expresión rápida y simple de todo en la vida? Por ejemplo, la expresión de cualquier acontecimiento, concepto, o cualquier sentimiento o pensamiento, ¿se puede comunicar rápidamente y que sea simple de comprender?
Yo no sé realmente si esto es siempre posible. Siempre he creído que sí y es por ello que todavía me gusta explicar las cosas, y cuanto más complejas sean éstas mejor. De hecho a veces se me da peor explicar las cosas más simples.
Todo esto me lo planteo porque, aunque me parezca profundamente triste y gracioso a la vez, nadie tiene paciencia, ganas ni tiempo para comprender expresiones largas o complejas.
La gran mayoría de personas se desvive por disfrutar de la simplicidad de la televisión o de youtube para relajar un poco su mente tras las tareas y agobios de cada día. Lo último que necesitan es adentrarse a comprender algo nuevo no simple y no rápido de entender.
No importa -- dice el que le ha tocado ilusionarse por construir algo complejo y querer compartirlo con los demás.
No importa -- dice el artista, el filósofo.
No importa -- dice mientras llora por dentro y pierde cada vez más la ilusión por ser entendido.
No importa.
Yo no sé realmente si esto es siempre posible. Siempre he creído que sí y es por ello que todavía me gusta explicar las cosas, y cuanto más complejas sean éstas mejor. De hecho a veces se me da peor explicar las cosas más simples.
Todo esto me lo planteo porque, aunque me parezca profundamente triste y gracioso a la vez, nadie tiene paciencia, ganas ni tiempo para comprender expresiones largas o complejas.
La gran mayoría de personas se desvive por disfrutar de la simplicidad de la televisión o de youtube para relajar un poco su mente tras las tareas y agobios de cada día. Lo último que necesitan es adentrarse a comprender algo nuevo no simple y no rápido de entender.
No importa -- dice el que le ha tocado ilusionarse por construir algo complejo y querer compartirlo con los demás.
No importa -- dice el artista, el filósofo.
No importa -- dice mientras llora por dentro y pierde cada vez más la ilusión por ser entendido.
No importa.
Tiene que ver con:
filosofía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)